El sur de la provincia de Córdoba está sumamente influenciado por la música cuyana; en la zona de Tulumba es característica la chacarera; en el resto de la provincia, la zamba, la jota cordobesa, el bailecito cordobés y el gato.
En La Rioja predominan la chaya y la vidalita riojana y en Tucumán la zamba, de gran difusión en todo el país, y cuyo baile es considerado como danza nacional.
En Salta se halla el epicentro de la zamba, aunque también es importante allí la baguala, que se canta a dúo y en contrapunto. Finalmente, en la provincia de Jujuy, la Puna se continúa con el altiplano boliviano, estableciéndose una corriente de indudable simpatía musical.
De esta última región debemos destacar el huayno, la cueca, el yaraví, el triste, el bailecito y el carnavalito; todas estas composiciones son interpretadas indistintamente por solistas, dúos o conjuntos. Se utilizan guitarras, bombos y los instrumentos eminentemente folklóricos como la caja, y los aerófonos como la quena, el pincullo, la anata y el erke. En la forma bailada son todas danzas de pareja suelta.